CÓD.N08-S03-11-S01-60 ONLINE

Adaptación de los proyectos de “aprendizaje y servicio” en educación superior durante la Covid-19. Un análisis de experiencias.

Las instituciones de educación superior tienen como actividades principales la docencia, investigación y transferencia e impacto social. En coherencia con este tercer ámbito las universidades están explorando formas de incorporar el servicio para extender su misión, mejorar el rendimiento y la persistencia de los estudiantes e involucrarles en sus comunidades como parte de su plan de estudios (Lewing & Shehane 2017). En este contexto el “aprendizaje y servicio” (AyS) ha demostrado ser una estrategia de enseñanza-aprendizaje muy relevante. 

El AyS se define como una experiencia educativa en la que los estudiantes: (a) participan en una actividad de servicio organizada que satisface las necesidades identificadas de la comunidad (Opazo, Aramburuzabala & Cerrillo 2016); y (b) reflexionan sobre la actividad de servicio de tal manera que obtienen una mayor comprensión de los contenidos y competencias, una apreciación más amplia de la disciplina y un mayor sentido de responsabilidad cívica (Borkoski & Prosser 2020). Esta segunda vertiente es la que distingue AyS de actividades co-curriculares y extracurriculares (voluntariado, prácticas solidarias, etc.), en las cuales sí se constata el aprendizaje de los estudiantes pero generalmente no existe evaluación formal y sumativa que se recoja en el curriculum.

Desde el primer reporte oficial de un caso de COVID-19, se ha llegado a casi una parálisis global  de la educación y formación reglada. Esta situación sin precedentes ha afectado al aprendizaje en todos los niveles, pero especialmente a la Educación Superior, ya que en muchos países la decisión, de las autoridades públicas o de las instituciones, ha sido pasar a una formación online o híbrida. A pesar del desafío, la crisis ha brindado una oportunidad para el desarrollo de programas de AyS en este nuevo entorno virtual, tanto inéditos como adaptaciones de experiencias ya existentes. Algunos ejemplos reseñables son los de apoyo a familias confinadas; ayuda a personas enfermas y/o hospitalizadas por el COVID-19; asesoramiento a personas que no están enfermas, pero son colectivo de riesgo; acompañamiento al personal sanitario; colaboración con entidades e instituciones sociales; y/o desarrollo de proyectos de revitalización del tejido social y comercial (Red Española de Aprendizaje y Servicio, 2020). 

Ante esta situación, la propuesta que se presenta consiste en el análisis de una veintena de experiencias de AyS llevadas a cabo por estudiantes universitarios durante la pandemia recogidas por la Red Española de Aprendizaje y Servicio y el Centro Latinoamericano de Aprendizaje y Servicio Solidario (CLAYSS). En concreto el objetivo es analizar su naturaleza, perfil de estudiantes implicado, tipo de adaptación, competencias desarrolladas, etc. 

Con este análisis mostraremos una vez más como la universidad da respuesta a los retos socio-económicos, medioambientales y sociales del entorno, gracias a la incorporación de una metodología como el AyS que contribuye al desarrollo de un perfil integral de los futuros egresados. En un momento en el que la opción pudiera haber sido simplificar la actividad, muchas universidades en todo el mundo han apostado por seguir dando servicio no solo a sus estudiantes, sino también a todas las personas e instituciones damnificadas por la crisis. 

Palabras clave

Aprendizaje-Servicio coronavirus Covid-19 Experiencia Instituciones de Educación Superior

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Los autores de la ponencia

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Laura Negro Duque

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Almudena Eizaguirre

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María García-Feijoo

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