CÓD.N03-S05-11 ONLINE

Apreciación estética y memoria: el valor del patrón mental en el espacio público

Fruto de la actividad cognitiva de cada individuo, gran parte de las respuestas perceptivas en la escena urbana se expresan por medio de juicios[1] (estéticos, valorativos, de preferencia, etc.) que predisponen o, en según que casos, determinan la utilización de un determinado espacio público. La relevancia de conocer empíricamente la naturaleza de los juicios en la percepción del ambiente así como el papel que desarrolla la memoria ha llevado a diseñar un estudio entorno a 60 plazas públicas de Madrid con una muestra de 422 personas de edades comprendidas entre los 18 a 96 años, recogiendo 2530 juicios por categoría, con un total de 60.720 juicios válidos.

Los resultados empíricos muestran que el juicio de lo bello en el paisaje urbano, a diferencia de otros juicios (como el de preferencia), no responde tanto a una cualidad estática de este, sino a un proceso dinámico muy participado por la memoria y, en consecuencia, relativo a la experiencia urbana adquirida. Según los resultados obtenidos se observa también que el individuo precisa de un “patrón mental” sea cual sea el estímulo mostrado (feo o bello), es decir, necesita de una experiencia anterior ya sea en ese misma escena o en otra que actúe de referente, para que arribe la apreciación estética. Así, el mencionado patrón, el constructo mental del que participa el paisaje, se revela como indispensable para el deleite estético, constituyéndose como un potente catalizador en la experiencia estética del paisaje. Por lo tanto, este, individual y propio de cada uno, vendrá determinado por un proceso dinámico y modificable a través del tiempo.

La problemática surge ahora con el cambio de paradigma. Si históricamente las culturas daban respuestas diferentes a la belleza (como, por ejemplo, la sutileza de los paisajes japoneses frente a la importancia del ornamento en las escenografías barrocas) actualmente la familiaridad o la construcción de la identidad del paisaje no está tan relacionada con la cultura a la que pertenece el individuo como al acceso a ella. La globalización del territorio donde una misma construcción como la torre diseñada por César Pelli sirve tanto para Sevilla como para Singapur, junto con la socialización del paisaje a través de los medios masivos –redes sociales, publicidad, etc.- hacen suponer que el mencionado “patrón mental” (catalizador fundamental de la apreciación estética) no sea semejante entre los habitantes de un mismo territorio como históricamente ocurría[2], sino entre los vinculados a un determinado estrato social, hecho que será determinante para estudiar la experiencia del paisaje en los próximos años.

[1] Francisco Rodríguez Sanabra, “Percepción del ambiente”, en Psicología y Medio Ambiente, coordinado por Florencio Jiménez Burillo (Madrid: Ministerio de Obras Públicas y Transportes, 1982), 303-320.

[2] Crispin Sartwell, Los seis nombres de la belleza ( Madrid: Alianza editorial, 2013).

Palabras clave

Espacio urbano estética Estudios sociales globalización Juicio de valor paisaje

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Los autores de la ponencia

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Dra. Sara González Moratiel

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