CÓD.N04-S05-05 ONLINE

La Compañía y su propuesta educativa: tradición e innovación didáctica

Introducción

De sobra es conocido por todos que la gran creación de los primeros jesuitas fueron las instituciones colegiales y universitarias, que no siempre pueden ser diferenciadas. Tal y como ha demostrado el historiador Ganss, a la muerte de Ignacio de Loyola (1556) entre los cuarenta domicilios pertenecientes había seis tipologías entre las casas de la orden religiosa.

Toda una organización intelectual que fue propagada con verdadera fuerza por Laínez. Unos domicilios que en sus inicios discrepaban en lo que terminaron convirtiéndose puesto que no estaban destinados al estudio o al aprendizaje. En ellos no se tenía modalidad alguna de lecciones ni tampoco un cuerpo académico de maestros jesuitas, sino que la principal característica sería la de una residencia de estudiantes donde vivían una serie de escolares que asistían a las clases de una cercana academia o universidad.

 

Objetivos

La importancia que poseen las instituciones colegiales se debe a que siendo una organización de origen medieval en ella se produjo una importante transformación de corte humanista que respondieron a las necesidades, aspiraciones e intereses culturales de las élites urbanas europeas. Pretendemos observar la unión de los modelos propios de Saint-Jacques, Montaigu y Sainte-Barbe con la novedosa propuesta de la espiritualidad ignaciana.

 

Discusión

Recordemos que Ignacio no fue un gran intelectual y que sus estudios comenzaron en Barcelona, cuando ya tenía cierta edad (33 años), con el maestro Ardévol. Su primer acercamiento universitario tuvo lugar en Alcalá, posteriormente pasó fugazmente por Salamanca y de allí se trasladó hasta París, concluyendo en Venecia. A pesar de lo cual, nadie duda que en su orden religiosa se consiguió la creación de una síntesis humanista-teocéntrica.

La Compañía de Jesús se creó en un ambiente universitario y su estructura educativa dio forma a la naciente orden religiosa. La experiencia de los primeros «amigos en el Señor» fue la de unos miembros del fuero universitario. Una experiencia utopista que en 1541 excluía la actividad académica pero que en 1548 (año de la fundación del colegio de Salamanca) se envió a Palermo a un grupo de los jesuitas más selectos del período.

El inicial grupo parisino estaba formado por hombres mayores y con cierta trayectoria universitaria. Pero pronto se les unieron jóvenes que necesitaban ser formados en humanidades, filosofía y teología tras una primera experiencia mística.

 

Resultados

Nos situamos ante un acontecimiento de suma importancia. Se corresponde a la equiparación en importancia entre los ministerios apostólicos de la predicación y el de la enseñanza formativa. Este cambio afectó al menos en tres aspectos a los jesuitas: pobreza apostólica y gratuidad del apostolado, un gobierno centralizado e institucionalizado y un importante impulso misionero.

 

Conclusiones

La creación de los colegios y de las universidades no fue un fin en sí mismo sino un medio para poder formar a los futuros jesuitas en un período de complejidad. Aumentaban los candidatos a la orden religiosa pero no todos poseían la formación necesaria a ojos de Ignacio. Es decir, los miembros de la compañía debían ser unos clérigos reformados, tendientes a la pobreza pero, en todo lugar, instruidos.

Palabras clave

didáctica educación jesuitas tradición

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Cristo José de León Perera

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