CÓD.N08-S03-03-S01-81 ONLINE

LA PANDEMIA COVID A LA LUZ DE LA FILOSOFIA

LA PANDEMIA COVID

 A LA LUZ DE LA FILOSOFIA

 

 

 

 

 

En los momentos más críticos –abril del 2020- del creciente contagio de coronavirus en Italia, el gobierno de China les envió un cargamento con suministros médicos para apoyarlos en la atención a miles de contagiados. En las cajas que bajaron de los aviones que transportaron la ayuda, aparecía la leyenda: “Somos olas del mismo mar, hojas del mismo árbol, flores del mismo jardín…”

Esta frase es del filósofo estoico Séneca, quien junto con Epicteto y Marco Aurelio fueron los principales representantes de esta corriente que surgió en la antigua Roma y entre sus principales postulados era enfrentar los miedos para lograr la serenidad, y por lo tanto, una vida feliz.

Cuando Marco Aurelio Antonino fue emperador en Roma, en el año 165, hubo una gran epidemia bautizada como “peste antonina” por el gobernante y la enfrentó con una actitud estoica, con racionalidad para evitar el pánico, ubicando el origen del problema.

Uno de los principios de esta corriente filosófica es distinguir entre lo que depende de nosotros y lo que no, pues hay cosas y situaciones que no están bajo nuestro control o las variables no dependen de nosotros, pero lo que si depende de nosotros es como me comporto o responde ante esa situación.

Es la aceptación de lo que está fuera de nuestro control, pero también es la decisión de hacer lo que esté en nuestras manos, como ayuda al prójimo. Para los estoicos, había cuatro miedos que nos provocan intranquilidad en esta vida: el miedo a los dioses, a la muerte, al destino y al dolor.

Hasta nuestros días, la actitud de los estoicos ante la muerte era, en primer lugar que la muerte es la mejor certeza que tenemos en esta vida, pero el pensar en ella nos genera intranquilidad, por lo cual, no debemos de preocuparnos de ella mientras estemos vivos, pues en ese momento la muerte no está, y cuando llegue a nuestras vidas, ya no vamos a estar vivos, por lo tanto debemos eliminar ese miedo.

La forma de enfrentar la epidemia o peste “antonina” por los estoicos, fue que los acontecimientos no nos deben molestar, sino nuestras opiniones sobre ellos. No es el virus lo que nos debe dar miedo, sino nuestras opiniones al respecto y justamente, en este siglo, vivimos bajo una opinocracia,  donde todos opinan con o sin conocimiento de causa en las redes sociales, y lejos de lograr la tranquilidad, la alejan porque el miedo nos hace más daño que las cosas de las que tenemos miedo.

El ruido y la desinformación, los rumores y las falsas noticias en lugar de apaciguar miedos, solo han incrementado preocupación y ansiedad, arruinando las vidas de las personas.

Para enfrentar la epidemia, Marco Aurelio vio las cosas objetivas a partir de lo que era real, de lo que estaba ocurriendo y no lo que se opinaba, como primer paso para mantener la calma en la adversidad. Por lo general, lo desconocido nos asusta, provoca miedo.

El emperador romano reguló una serie de medidas sanitarias como donde se debían de sepultar las personas muertas por la epidemia o peste, prohibió que a los ricos que morían contagiados les hicieran grandes mausoleos y a los pobres les pagó sus funerales. Ordenó que contantemente se limpiaran las calles,  se esparciera cal para desinfectar y organizó un sistema de atención social con orfanatos y atención a viudas.

Desde entonces, la fragilidad humana ha sido una de las condiciones que las grandes catástrofes, como las epidemias, exponen la imposibilidad por controlar la naturaleza. Los estoicos proponían enfocarnos solo en las cosas que podemos controlar y evitar por las que no.

¿Y qué está bajo nuestro control?. La respuesta era la habilidad de pensar clara y racionalmente, dejar de preocuparnos por las opiniones de otros.

Para los estoicos, una pandemia, hasta cierto punto, está fuera de nuestro control, como los terremotos, los tsunamis. La naturaleza no la controlamos nosotros. Siglos después, San Agustín de Hipona, hablaría de los males naturales,  de los cuales también, los hombres no podemos controlar.

Lo que si podemos hacer es actuar en base a buena información y contemplar la situación de manera objetiva, antes de actuar. No como en la actualidad, en que la opinocracia y la rumorología han suplantado la información correcta resultando que lo más rápido que el propio virus, es la propagación de la desinformación, y lamentablemente, en ello, participamos todos.

 

 

 

 

 

Palabras clave

covid-19 estoicos filosofía pandemia Redes Sociales

Firmantes

Los autores de la ponencia

profile avatar

Javier Horacio Contreras Orozco

Ver Perfil

profile avatar

Irma Perea Henze

Ver Perfil

profile avatar

MANUEL ARMANDO ARANA NAVA

Ver Perfil

profile avatar

Isela Y. De Pablo Porras

Ver Perfil


Comentarios

Hay 0 comentarios en esta ponencia


Deja tu comentario

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.