CÓD.N03-S07-02 ONLINE

Los origenes biológicos de la espiritualidad

Durante la última década son varios los estudios que avalan la existencia en el cerebro humano de circuitos neuronales responsables de la espiritualidad. Esto plantea serias cuestiones filosóficas tales como, por ejemplo, si nuestro cerebro está configurado biológicamente para percibir a Dios o si Dios es un producto de nuestra mente. Sea como fuere la investigación en este campo sostiene que la experiencia religiosa conlleva la activación de una serie de sistemas neuronales, estando en discusión si esta activación nos conduce a la percepción de Dios o a su creación. Más aún desde hace tiempo hay investigadores que consideran que ciertas habilidades que hasta la fecha eran patrimonio exclusivo de nuestra especie, por ejemplo el aprendizaje, están presentes en seres carentes de cerebro, tales como las bacterias o las plantas. Aunque la idea pueda parecer descabellada a primera vista lo cierto es que de cada vez más la oposición a esta concepción ha ido disminuyendo aumentando el número de datos experimentales que corroboran esta hipótesis. Si hace años esta conjetura era rechazada por los neurocientíficos, su progresiva aceptación ha dado lugar a otras propuestas, y por tanto vías de investigación, tremendamente disruptivas que sugieren incluso que otros seres vivos distintos de los humanos pudieran ser conscientes. Esto último es especialmente relevante ya que permite considerar que las habilidades y funciones superiores de nuestro cerebro en realidad han ido surgiendo progresivamente en el curso de la evolución, pudiendo estar presentes en otros organismos considerados hasta la fecha como inferiores.

En este trabajo se revisan las principales ideas, hipótesis y conjeturas que han conduciendo a un nuevo paradigma en el que se plantea el hecho de que muchas de nuestras facultades no sean exclusivamente humanas ¿Creerán las plantas en Dios?

Palabras clave

CEREBRO CONSCIENCIA ESPIRITUALIDAD EXPERIENCIA RELIGIOSA NEUROCIENCIA ORGANISMOS NO NEURONALES

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Preguntas y comentarios al autor/es

Hay 9 comentarios en esta ponencia

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      Cristina Lahoz Magdaleno

      Comentó el 26/11/2021 a las 09:42:17

      Javier gracias por tus comentarios que están en la línea de nuestra ponencia. En primer lugar, opinamos que no debería haber un conflicto entre la ciencia y la religión ya que desde ambos planteamientos no se llega a contradicción alguna sobre las dos hipótesis de trabajo. Por un lado, y desde la ciencia, la hipótesis sería que la evolución es la responsable de rendir la principales áreas cerebrales de las que entre otras funciones habría una emergencia de lo que llamamos experiencia religiosa. Esta experiencia no es más que un añadido al mundo simbólico que hemos construido los humanos. En una ciudad hay señales de tráfico, anuncios, pasos de peatones, edificios, y entre éstos últimos, templos, también hay monumentos religiosos, cementerios con adornos que conectan el lugar de reposo con el "más allá", etc. Por consiguiente, tal y como sugieres, habría una proto-religión como al parecer ocurre, recogiéndose datos experimentales en artículos científicos sobre monos y delfines; y que tendría su origen en toda una serie de mecanismos moleculares y celulares presentes en organismos no neuronales, es decir sin cerebro tales como las bacterias y las plantas. De otro lado, ahora desde la religión, los partidarios del 'diseño inteligente' podrían argumentar que un ser no contingente, Dios, marcaría puntualmente las mutaciones que en un contexto Darwinista conducirían a lo que tu llamas proto-religión en un gradiente continuo como el que sugerimos en la ponencia. Curiosamente en ambas hipótesis el resultado final sería el mismo, no así la vía de razonamiento, llegándose a un bucle en el que el organismo crea estructuras que posibilitan la experiencia religiosa, "creando" a Dios; y el camino de vuelta, un Dios que reflejaría su acción potenciando dichos mecanismos. Ahora bien, esto último, aunque nos resulta muy interesante, no es el tema de la ponencia; el tema es "más sencillo", intentamos construir un modelo acerca de cómo la biología da soporte "hardware" a eso que llamamos espiritualidad, asumiendo que esto es visible en distintos niveles de organización (molecular, celular, tejido, individuo, etc.) , y cómo esta espiritualidad en último término, tal vez pueda aumentar la supervivencia de los seres vivos en un sentido Darwinista.

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      Armando Martín Ibarra López

      Comentó el 26/11/2021 a las 02:33:55

      Estimadxs Rafael y Cristina conocen algún resultado si existe una representación biológica en el Cerebro sobre Dios en personas en estados de dolor o de miedo? por que normalmente en experiencias personales cuando el dolor es muy fuerte te olvidas de Dios, que pasa en nuestro sistema cerebral?

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        Cristina Lahoz Magdaleno

        Comentó el 26/11/2021 a las 18:48:36

        En un estudio realizado por Katja Wiech de la Universidad de Oxford (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/18774224/) se demostró que las personas con "fe religiosa" sentian menos dolor. En un experimento con sujetos y obteniendo imágenes por resonancia MRI demostró que cuando a un grupo de católicos se les mostraba una imagen religiosa y aplicaba una estimulación dolorosa, sentian menos dolor que cuando la imagen carecia de contenido religioso.

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      Khadija Ismaili Alaoui

      Comentó el 25/11/2021 a las 20:07:08

      Buenas tardes Cristina y Rafael. Enhorabuena por su excelente presentación.
      ¿Me gustaría saber cuál es su definición de la espiritualidad? Muchas gracias. Un saludo

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        Cristina Lahoz Magdaleno

        Comentó el 26/11/2021 a las 17:55:23

        La concepción que adoptamos de espiritualidad es la de una experiencia subjetiva por la que "entramos en contacto" con otra realidad no física. Se trata por tanto de una definición instrumental. En tal caso las religiones serían el protocolo que utilizamos los seres humanos para lograr dicho estado de experiencia subjetiva. Ahora bien, nuestro objetivo no es indagar en una definición precisa de qué es la espiritualidad, ya que no somos las personas adecuadas, sino como reza el título de la ponencia indagar sobre las bases biológicas que conducen progresivamente a que haya seres vivos, como por ejemplo los seres humanos, capaces de experimentar dicho estado.

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      Raquel Ferrández Formoso

      Comentó el 25/11/2021 a las 17:56:16

      Buenas tardes, Cristina y Rafael.
      Muchas gracias por la ponencia, da bastante que pensar y lo exponéis con mucha claridad.
      A continuación os planteo dos comentarios sobre los que me gustaría saber vuestra opinión.
      En primer lugar, me ha gustado que explicaseis las partes del cerebro que se activan durante la experiencia religiosa. Siendo imprescindible para esta experiencia, no sé hasta qué punto podría decirse que el cerebro es el "causante" de la misma. Estoy pensando en el eterno debate sobre la relación entre estados mentales y procesos cerebrales. Por ejemplo, Gazzaniga recientemente todavía insinuaba que no se puede hablar de una relación "causal" entre estados mentales y procesos cerebrales, aunque se reconozca unánimemente que el posibilitador de dichos estados mentales sea el cerebro.
      En segundo lugar, si bien ahora estamos en un momento en el que cobra importancia el reconocimiento de un cierto tipo de inteligencia (asombrosa para los antiguos estándares antropocéntricos) en plantas, animales no humanos, etc. También es verdad que el problema difícil de la conciencia, propuesto por Chalmers, sigue sin ser resuelto con éxito. Al menos, que yo sepa. Un ordenador puede ganarte fácilmente al ajedrez, pero él no sabe ni que está jugando ni que te ha ganado. Creo que es ese grado de inteligencia, el de la experiencia subjetiva consciente, el que está relacionado con la experiencia mística o religiosa. Gracias de nuevo por compartir esta ponencia. Un abrazo, R.

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        Cristina Lahoz Magdaleno

        Comentó el 26/11/2021 a las 18:34:14

        Contestando a la primera cuestión el problema que planteas Raquel creo que tiene las reminiscencias del clásico problema de la dualidad mente-cerebro. En mi opinión es muy posible que la mente sea una propiedad emergente de la actividad cerebral, es decir que sea el resultado de la interacción entre millones de neuronas. La idea de emergencia es muy sugerente ya que lo que significa es que una propiedad que observamos no es el resultado de la suma de factores sino de su interacción, lo que implica en este caso que el agente causante, el cerebro, es muy complejo. Tal vez un símil de actualidad sirva para aclarar lo que quiero decir. Si unos pocos jóvenes 'guasapean' entre ellos para convocar un encuentro en la Puerta del Sol de Madrid, es posible que los mensajes viajen de unos a otros, y que finalmente no tenga éxito la convocatoria ya que la red social que definen tiene muy baja complejidad al ser bajo el número de personas, es decir nodos. Ahora bien ¿qué ocurre si miles de jóvenes envían de unos a otros mensajes de convocatoria en un sitio, fecha y hora determiandos? Posiblemente sea impredecible determinar el resultado, pudiendo emerger un suceso, dada la complejidad y dimensión de la red social. Un ejemplo que ilustra esta metáfora es el Movimiento 15-M o movimiento de los indignados ocurrido en Madrid en 2011, y del que surgió un nuevo partido político. Pues igual ocurre con el cerebro humano si lo pudiéramos representar como una red social, pero sustiyendo a las personas por millones de neuronas, y a los mensajes que viajan entre neuronas por neurotransmisores. Ahora bien, mientras que en el cerebro la mente ha quedado unida al órgano desde tiempos remotos, surgiéndo así la dualidad mente-cerebro; no está claro que en los fenómenos sociales emergentes sea así, y por tanto que un partido político o cualquier otro fenómeno social, por ejemplo los "Hippies de los 60", queden ligados de forma permanente a un sistemas político-social dado.

        En segundo lugar, estamos completamente de acuerdo contigo. Lo que tu llamas como experiencia subjetiva consciente sería la condición necesaria para la experiencia espitual o religiosa. Como bien apuntas la inteligencia artificial aún hoy en día se limita a simular tareas para las que un ser humano utiliza su inteligencia, por ej. jugar al ajedrez, traducir un texto a otro idioma o demostrar teoremas matemáticos, tal y como propuso Alan Turing en su célebre test de inteligencia. Por tanto, la inteligencia artificial se limita a simular tareas adoptando un enfoque conductista, y por consiguiente está aún muy lejos de constituir una experiencia subjetiva. Para que la inteligencia simulada adquiriera la categoria de experiencia subjetiva, sería imprescindible que el ordenador, robot, software o similar fuera consciente aunque fuera a un nivel muy elemental o primario, exhibiendo por ejemplo comportamiento simples pero con propósito. Un ordenador cuando juega al ajedrez no tiene propósito ya que sólo sigue un algoritmo; no tiene mala intención, por lo mismo que no se enamora, se emociona, tiene tristeza o miedo. Lo más que hace es simular la intención consultando de vez en cuando en medio de una partida un base de datos con jugadas de maestros del ajedrez. También ocurre con programas de cálculo simbólico en matemáticas. Resuelven a toda velocidad integrales, derivadas, etc. pero no saben simplificar adecuademente, porque no tienen intencionalidad, por ejemplo en este caso para escribir la solución del modo más sencillo posible. Me temo que para sentir la experiencia religiosa o espiritual, se requiere ser consciente, y para ser consciente ser inteligente, es decir mostrar comportamientos con intencionalidad. Claramente pensamos hay un gradiente evolutivo. Una cosa es que este gradiente surja en millones de años de evolución Darwiniana llevando a la materia orgánica a la posibilidad de experimentar una dimensión no física; y otra que el ser que habita en dicha dimensión, dirija dicha evolución tal y como sugiere la teoría del diseño inteligente. Sea como fuere esto último está fuera del alcance de la ponencia, aunque curiosamente por una u otra vía se llega al mismo punto de partida, explicar las bases biológicas de la espitualidad.

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      Javier Romero

      Comentó el 25/11/2021 a las 00:41:31

      Gracias por la ponencia Cristina y Rafael. Un tema realmente interesante y que conecta dos campos que aparentemente han estado en conflicto: ciencia (hechos) y religión (sentido), como de alguna manera ya vislumbró Kant y se hizo más fuerte por sectores conservadores después de los resultados de la teoría de la evolución por selección natural.
      Habláis de continuidad progresiva en la evolución y es algo que pasa igualmente con la “conciencia moral” cuando se analiza cómo desde la etología y la paleoantropología hemos ido adquiriendo características genéticas (hominización) y culturales (humanización) que nos han permitido ser morales. En este caso, desde las éticas descriptivas, se habla de una proto-moral en otros animales no humanos hasta llegar a nosotros. En este caso, ¿podemos hablar de una proto-religión en otros animales? Sabemos que nuestros ancestros ya tenían pensamiento simbólico, enterraban a sus seres queridos y tenían alguna noción sobre la religiosidad. ¿En este caso podemos hablar en estos términos de religión en otros animales no humanos?
      Esperaré la publicación con interés me ha parecido muy interesante.
      Un saludo
      Javier

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        Cristina Lahoz Magdaleno

        Comentó el 26/11/2021 a las 17:55:58

        Javier gracias por tus comentarios que están en la línea de nuestra ponencia. En primer lugar, opinamos que no debería haber un conflicto entre la ciencia y la religión ya que desde ambos planteamientos no se llega a contradicción alguna sobre las dos hipótesis de trabajo. Por un lado, y desde la ciencia, la hipótesis sería que la evolución es la responsable de rendir la principales áreas cerebrales de las que entre otras funciones habría una emergencia de lo que llamamos experiencia religiosa. Esta experiencia no es más que un añadido al mundo simbólico que hemos construido los humanos. En una ciudad hay señales de tráfico, anuncios, pasos de peatones, edificios, y entre éstos últimos, templos, también hay monumentos religiosos, cementerios con adornos que conectan el lugar de reposo con el "más allá", etc. Por consiguiente, tal y como sugieres, habría una proto-religión como al parecer ocurre, recogiéndose datos experimentales en artículos científicos sobre monos y delfines; y que tendría su origen en toda una serie de mecanismos moleculares y celulares presentes en organismos no neuronales, es decir sin cerebro tales como las bacterias y las plantas. De otro lado, ahora desde la religión, los partidarios del 'diseño inteligente' podrían argumentar que un ser no contingente, Dios, marcaría puntualmente las mutaciones que en un contexto Darwinista conducirían a lo que tu llamas proto-religión en un gradiente continuo como el que sugerimos en la ponencia. Curiosamente en ambas hipótesis el resultado final sería el mismo, no así la vía de razonamiento, llegándose a un bucle en el que el organismo crea estructuras que posibilitan la experiencia religiosa, "creando" a Dios; y el camino de vuelta, un Dios que reflejaría su acción potenciando dichos mecanismos. Ahora bien, esto último, aunque nos resulta muy interesante, no es el tema de la ponencia; el tema es "más sencillo", intentamos construir un modelo acerca de cómo la biología da soporte "hardware" a eso que llamamos espiritualidad, asumiendo que esto es visible en distintos niveles de organización (molecular, celular, tejido, individuo, etc.) , y cómo esta espiritualidad en último término, tal vez pueda aumentar la supervivencia de los seres vivos en un sentido Darwinista.

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