CÓD.N04-S07-13-S03-02 ONLINE

Privatización del Espacio Público: ocupaciones óptimas de terrazas y veladores en los Centros Históricos.

Históricamente el Espacio Público ha sido el escenario principal para la socialización de las diferentes civilizaciones. Calles y plazas constituyen un patrimonio común desde el que poder fomentar entre otros aspectos, la igualdad, el respeto y la solidaridad como base a una sociedad más justa[1]. Pero actualmente, ese “bien común” está gravemente amenazado por la apropiación onerosa del uso del suelo. Masivas instalaciones de terrazas y veladores, enormes pantallas de publicidad, carpas de eventos deportivos o instalaciones efímeras para presentaciones de productos o marcas conquistan las plazas más características de la ciudad expulsando, en ocasiones, a sus vecinos hacia otros barrios más vivibles.

Sin embargo la demonización de la ocupación del espacio público con fines mercantiles no siempre es acertada. Con el fin de conocer en profundidad esta problemática se ha diseñado un estudio empírico de calidad ambiental sobre la presencia de terrazas y veladores en 60 plazas del Centro Histórico de Madrid. Los resultados experimentales muestran como una determinada presencia de terrazas en el espacio público contribuye a aumentar la calidad del paisaje según parámetros estéticos y de seguridad percibida. Desarrollar y trasponer estos resultados al plano normativo y al diseño urbano no sólo abre nuevas líneas de investigación sino que anima a continuar con la óptima transformación del paisaje de nuestros Centros Históricos.

[1] Paisaje Transversal. “De la privatización a la colectivización de los espacios públicos” 13 mar 2018. Plataforma Arquitectura. Accedido el 11 Nov 2020. <https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/890182/de-la-privatizacion-a-la-colectivizacion-de-los-espacios-publicos> ISSN 0719-8914

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Calidad Ambiental Diseño urbano paisaje Patrimonio Cultural Privatización

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Hay 12 comentarios en esta ponencia

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      Daniel Navas Carrillo

      Comentó el 11/12/2020 a las 16:51:49

      Buenas tardes,

      Enhorabuena por el trabajo. Aunque opino que la privatización del Espacio Público un tema que es necesario abordar, reconozco la complejidad por los múltiples intereses cruzados. Así que la felicito por ello.

      Me preguntaba si también ha trabajado sobre la cesión a privados de espacios públicos de cierta entidad. Y le pongo un ejemplo. En 2011 se inauguró en Málaga el Muelle Uno, un centro comercial al aire libre dentro del recinto portuario. Un espacio aparentemente "público", en tanto que suponía recuperar un área obsoleta para la ciudad de Málaga, que se cedió a un privado que, entre otras medidas, prohibió la ingesta de alimentos no adquiridos en los establecimientos de sus establecimientos. Gracias a una amplia respuesta ciudadana, la concesionaria acabó dando marcha atrás. Obviamente se trata de un caso muy concreto, aunque seguro que no el único en este sentido. ¿Ha trabajado o conoce algún trabajo que analice casos similares?

      Gracias y nuevamente felicidades por su trabajo.

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        Dra. Sara González Moratiel

        Comentó el 11/12/2020 a las 19:40:24

        Muchas gracias Daniel por sus comentarios. Estoy de acuerdo con usted en que la privatización del espacio público es un grave problema de fricción entre los habitantes. El caso que comenta del Muelle Uno lo expresa muy claro, y muchas veces es la participación ciudadana, como este caso, la que "salva" la situación. Nosotros en el estudio nos hemos centrado en las ocupaciones del plano del suelo público, en concreto en las plazas de la Ciudad, por las terrazas, algo que a priori parece ser más facilmente reversible que las cesiones de suelo de las que usted habla. Gracias de nuevo.

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      Rosa Mecha López

      Comentó el 10/12/2020 a las 23:21:19

      Hola Sara, un tema muy interesante que despierta y genera mucha controversia. En una plaza amplia y con patrimonio artístico, creo que a todo el mundo le gusta sentarse en una terraza al aire libre, sobre todo si hace buen tiempo. Pero cuando nos convertimos en peatones y vamos por una calle en la que las terrazas nos obligan casi a transitar por el asfalto y no por la acera, creo que la opinión de todos cambia. Y otro tema es el ruido que generan, pues la contaminación no es solamente visual sino también acústica. En las ciudades históricas pospandemia, ¿crees que se debería reorganizar el espacio urbano para ampliar el espacio peatonal y dar cabida así a un mayor número de terrazas? Antes de la pandemia en muchos municipios de España ya se estaba llevando a cabo una ampliación de las aceras, pero la verdad es que nunca he llegado a saber cuál era la causa o el objetivo. Muchas gracias y un cordial saludo.

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        Dra. Sara González Moratiel

        Comentó el 11/12/2020 a las 14:09:40

        Hola Rosa,

        Totalmente de acuerdo con que las terrazas generan estímulos negativos para la experiencia urbana y no solo en temas de contaminación visual, sino también acústica y de funcional como dices. La intención de este trabajo es generar debate y discutir si queremos o no que los estacios urbanos de nuestros Centros Históricos sean, además de accesibles, agradables y saludables. Parte de la solución, como dices, está en dotar de más área del plano del suelo al peatón ( recordemos los resultados, solo si existe más de un 60 % para el peatón en las plazas, entonces la instalación de terrazas y veladores mejora la calidad ambiental), quizá eliminado aparcamientos.

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      Guido Cimadomo

      Comentó el 10/12/2020 a las 14:35:47

      Buenos días, felicitaciones por intentar cuantificar una problemática que es muy compleja e incluye numerosas variables que entiendo pueden hacer variar la percepción de bienestar/calidad ambiental.
      Me gustaría saber si se han segregado los resultados en función de si los encuestados han sido residentes o turistas y eventualmente las diferencias en la percepción de cada uno.
      gracias

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        Dra. Sara González Moratiel

        Comentó el 10/12/2020 a las 14:56:56

        Gracias por interesarse en la Ponencia.

        Desgraciadamente al tratarse de un trabajo de investigación con recursos limitados la muestra no tenía consistencia estadística para segregar por grupos residentes/no residentes. No obstante sí se pudo observar una tendencia ( solo había un grupo de 30 residentes extranjeros) que mostraba como la percepción de los residentes era más exigente para con las terrazas ( al igual que el grupo de mayor edad) en la calidad del paisaje.

        Quizá ahora cuando superemos la pandemia global, y por fin hagamos una reflexión profunda sobre el modelo de turismo que deseamos para nuestros Centros Históricos, sea momento de retomar su pregunta.

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      Juan-Andrés Rodríguez-Lora

      Comentó el 10/12/2020 a las 11:42:41

      Buenos días, Sara.
      En primer lugar, enhorabuena por la comunicación.
      En la investigación menciona como una variable cualitativa la presencia de terrazas, hasta cierto porcentaje de ocupación, y que, a la vista de los resultados obtenidos, mejora la experiencia de uso de los espacios públicos en los ámbitos históricos de las ciudades.
      En este sentido, siendo una investigación en torno a los Centros Históricos se trata en buena medida de espacios patrimoniales. Por lo que la presencia de mobiliario urbano podría provocar en ciertos casos conflictos adicionales a los que señala a lo largo de su ponencia, tales como de accesibilidad, pero también, y en este sentido irán mis preguntas, en cuanto a contaminación visual y perceptiva.
      Si bien un causante de dicha contaminación es la saturación de terrazas, que se vincula con el desagrado social percibido en su investigación, otra componente sería el lenguaje discordante de los elementos que las componen.
      A propósito de las imágenes de terrazas en espacios urbanos de Sevilla, es una cuestión que se ha abordado recientemente en algunos espacios patrimoniales del Conjunto Histórico declarado. Centrando especialmente la atención en la cartelería, con una búsqueda de cierta homogeneidad para no desvirtuar los elementos patrimoniales. Sin embargo, a mi juicio, debería ser una reflexión que aborde de igual modo el mobiliario que compone las terrazas, desde mesas y sillas hasta las sombrillas. Una vez introducido el tema que entiendo se vincula a su investigación, me gustaría hacerle unas preguntas por si tuviera ocasión de respondérmelas:
      Por un lado, ¿durante la investigación se ha podido evidenciar cierta preferencia entre la población encuestada por aquellas terrazas cuyo lenguaje fuera más homogéneo frente a la heterogeneidad habitual en muchos de estos casos?
      Por otro, al hilo de lo que señala de repensar la ciudad pospandemia e incluir estos criterios ambientales en ordenanzas ¿cree que podría ser posible una conjunción de los límites de ocupación recomendados en su investigación junto a criterios basados en la noción de contaminación visual y perceptiva, por tener en común la saturación como una de sus causantes?
      Muchas gracias de antemano.

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        Dra. Sara González Moratiel

        Comentó el 10/12/2020 a las 14:45:30

        Buenos días Juan-Andrés,

        En primer lugar agradecer sus amables comentarios.

        Esta investigación que presento forma parte de un estudio más amplio sobre Calidad Ambiental de los Centros Históricos donde se estudiaban elementos descriptores de la escena urbana como la Contaminación Visual. Puede ampliar información en un artículo que publiqué en 2017 sobre percepción del Patrimonio y sus distorsiones en la experiencia cotidiana de los Centros Históricos ( González Moratiel, Sara (2017). El patrimonio en la experiencia estética de lo cotidiano: Un estudio empírico a través de 60 plazas de Madrid = Heritage in the aesthetic experience of daily life : an empirical study based on 60 squares in the city of Madrid. "Urbano", v. 20 (n. 36); pp. 78-91. ISSN 0718-3607. https://doi.org/10.22320/07183607.2017.20.36.07. )

        Al hilo de sus preguntas, uno de los problemas de la Contaminación Visual es que no existe una escala consensuada para medirla. Hay elementos como las cartelerías, los tendidos eléctricos, o las carpas de algunas terrazas elementos en fachada que todos consideramos como contaminación visual. Pero se trata también de una variable cuantitativa y no solo cualitativa, pues hasta, cuántos o qué número de estos elementos pasan de ser reflejo de vida urbana a contaminación visual. No tengo la respuesta, pero sí le diré que efectivamente en mis casos de estudio, cuando en la escena urbana la presencia de terrazas era abusiva ( a partir del 20 % del plano del suelo) al parámetro de contaminación visual aumentaba notablemente a la vez que disminuía la percepción tanto de Agrado como de Belleza.

        Respecto a su segunda pregunta, estoy totalmente de acuerdo en que deberíamos empezar a pensar en una Ciudad Pospandemia según criterios de Calidad Ambiental y promover políticas urbanas enfocadas al bienestar en nuestras calles y plazas. Una de ellas podría ser efectivamente establecer criterios de regulación de superficies destinadas a terrazas y veladores con respecto a las superficies destinadas al peatón. En el estudio se ve que se necesita al menos que el 60% del plano del suelo de la plaza esté destinada a él, para poder considerar las terrazas como elementos que aumenten la calidad de la experiencia urbana.

        También, como no, establecer criterios de diseño y homogenización de las mismas. En Madrid ya existe una Ordenanza al respecto donde se prohíbe utilizar sillas, mesas y sombrillas con logo de las marcas de bebidas o refrescos, y se pautan unos modelos de las mismas. En la práctica esto no funciona pues el diseñador o interiorista de café o restaurante ve limitado su diseño y acaba imponiendo sus modelos. Creo que habría que posibilitar un diseño libre de las terrazas pero siempre dentro de unas pautas razonables, y acotando sobre todo, no ya tanto los modelos específicos de mobiliario como las carpas y los cortavientos de plástico que suponen, en la mayoría de los casos, enormes barreras tanto físicas y de movilidad como visuales. Terrazas como los bistró parisinos, donde se integra también vegetación y jardineras puede ser un modelo a estudiar para tal fin.

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      Ingrid Carolina Vargas-Díaz

      Comentó el 10/12/2020 a las 09:19:13

      Buenos días, siguiendo la línea abierta por el congresista Jiménez-Morales, quisiera preguntarle ¿Ha considerado si existe una relación causa-efecto entre la proliferación de terrazas y la des-regularización legislativa en materia de alquileres y libre acceso al ejercicio de actividades de servicios? ¿Debemos pensar en limitar la ocupación del espacio público a un máximo del 20% o, por el contrario, debemos primero desincentivar económicamente la actividad turística en los centros históricos?

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        Dra. Sara González Moratiel

        Comentó el 11/12/2020 a las 19:54:55

        Buenas tardes Ingrid Carolina Vargas-Díaz,

        Qué interesante sería poder demostrar la correlación que menciona en su pregunta, sin embargo no tenemos la serie histórica de las ocupaciones de suelo público por terrazas segregadas por años para poder compararla con el incremento del turismo. Todo apunta a que van de la mano, sobre todo en Centros Históricos como Madrid o Barcelona, pero también otras ciudades más pequeñas como Toledo donde la población ha sido paulatinamente expulsada de la Ciudad Antigua y se ha mudado a los cómodos edificios nuevos de los ensaches.

        Es una conjunción de factores donde el proteccionismo normativo en muchos casos no ayuda, pues intervenir en edificios antiguos y dotarlos de mejor accesibilidad para los habitantes resulta muchas veces difícil y muy costoso, junto con la presión del precio del suelo. Son los propios habitantes los que, en ocasiones, prefieren vender su edificio antiguo y caro de mantener y mudarse a barrios más cómodos y accesibles. Desincentivar la actividad turística tampoco parece la solución pues entonces los edificios de los Centros Históricos se quedarían vacíos y sin uso, lo que agudizaría su deterioro y se perdería ese Patrimonio Urbano.

        La solución, creo yo, pasaría por repensar el MODELO DE TURISMO que queremos para nuestras ciudades, quizá más enfocado en la Calidad Turística y Ambiental. Eso sí, fagocitando políticas que permitieran la sana convivencia del turismo y los vecinos del barrio y que nuestras Centros Históricos no se conviertan en ciudades fantasma donde desaparece toda vida una vez la carabana de autocares o cruceristas parten.

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      Eduardo Jiménez-Morales

      Comentó el 10/12/2020 a las 09:16:05

      Buenos días. Primero quiero felicitarla por su estudio sobre la ocupación del espacio público en los centros históricos de nuestras ciudades. No obstante, le recomiendo que amplíe la base conceptual con el fin de incorporar otras variables que le permitan ofrecer un resultado más exhaustivo. Por ejemplo ¿Cómo relaciona la proliferación de terrazas, y la consecuente privatización del espacio público, con la expulsión de la población de los centros históricos? ¿Cree que solo se reduce a una cuestión ambiental? ¿No tiene también que ver la gentrificación y la tercerización turística de la ciudad, es decir, la especialización de la economía local al sector servicios y la consecuente extinción de los comercios tradicionales?

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        Dra. Sara González Moratiel

        Comentó el 10/12/2020 a las 15:14:23

        Eduardo,

        Sin duda alguna, estoy totalmente de acuerdo con sus apreciaciones. La gentifricación es sin duda una de las "bestias negras" con las que lidiar en la rehabilitación de nuestros Centros Históricos, como también lo es el Turismo de masas. Y más cuando vemos como ciudades como Venecia, donde la población del centro insular no llega a los 60.000 habitantes y sin embargo recibe casi 20 millones de turistas al año. Millones de gente a la que hay que dar de comer, beber y "entretener" durante un día, pues la mayoría son "turistas pendulares" o de crucero. La solución no está por permitir más o menos terrazas ( que por cierto son espacios en muchos casos de relación entre residentes, sobre todo en culturas como la española o la italiana), sobrepasa todo eso. Quizá este importante problema que menciona pasa por regular, al igual que ocurre en los museos para que no se dañen las obras, un cierto cupo de visitantes/día para los Centros Históricos, aunque entiendo que este aspecto puede producir mucho rechazo, sobre todo en ciertos sectores económicos.

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