CÓD.N07-S02-06 ONLINE

Sabias y genias. Indagación sobre las causas del androcentrismo del saber

Introducción: Como explica Gerda Lerner, a lo largo de la historia las mujeres no han podido contar con ninguno de los tres elementos necesarios para alcanzar la cima del saber: acceso a la educación, tiempo para escribir y suficiente seguridad en sí mismas para innovar. Margarita Pisano expone que ningún chico vive la experiencia que tiene una niña cuando se adentra en el mundo del pensamiento y se encuentra con lo que pensaron los genios de la cultura (filósofos, escritores, científicos, entre otros). Toda mujer, en esta búsqueda, se encuentra desde el inicio no solo con la ausencia de mujeres, sino también con la descalificación de su condición de humana.

Objetivos: indagar acerca de las causas de la exclusión de las mujeres en la cultura universal. Identificar la causa del androcentrismo en el saber, históricamente sostenido.

Metodología: Mediante la crítica hermenéutica, realizamos un recorrido por la obra de célebres pensadoras que analizan las barreras a las que se han enfrentado las sabias.

Discusión: Virginia Woolf se preguntó cuál hubiera sido el destino de una supuesta hermana de Shakespeare tan talentosa como él. Mientras él aprendía en el colegio, ella hubiera permanecido en el hogar sumida en la ignorancia. Si hubiese partido como él, para buscar fortuna, no hubiera podido escribir dramas ni dirigir una compañía de teatro. Simone de Beauvoir retoma estas reflexiones y concluye que, si ninguna mujer alcanzó la cima de un Shakespeare, fue porque las realizaciones personales son casi imposibles para los grupos sociales subordinados. Beauvoir afirma: “no se nace genio: se llega a serlo”. Solo cuando las mujeres empezaron a tener un pequeño hueco en el mundo, comenzaron a aparecer figuras como Marie Curie.

Resultados: Es difícil llegar a ser una genia cuando, como expone Shulamith Firestone, la sociedad te condiciona para invertir tu tiempo y tu pasión en los hombres, mientras ellos se entregan totalmente a su tarea intelectual. Amelia Valcárcel señala que la mayoría de las veces el trabajo de las mujeres ni siquiera llega a ser conocido y las intelectuales no suelen contar con el respaldo de la comunidad de sabios consolidados. Observamos este sexismo en el canon de genios que se traslada de unas generaciones a otras. No es infrecuente que los libros de las teóricas más importantes del siglo XX carezcan de edición, traducción a otras lenguas o mención a ellos en los libros de texto de estudios oficiales.

Conclusiones:  Las mujeres se han enfrentado a barreras de limitación del tiempo, exclusión educativa y moldeado de la personalidad. La división de disciplinas del saber y la selección de los temas “universales” son otras de las barreras que han perpetuado el androcentrismo. Todavía en el imaginario colectivo la obra maestra es una creación masculina.


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Tasia Aránguez Sánchez

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