CÓD.N04-S05-04 ONLINE

Simbolismo y realidad de un condado bajomedieval: Trastámara

La importancia política y el poder acumulado por los Traba generó una impronta en el ideario colectivo del reino leonés que los monarcas bajomedievales aprovecharon en sucesivas ocasiones, constituyendo sobre ella un señorío, pero sobre todo un título que daría nombre a una dinastía que cambiaría el rumbo de Europa y el mundo, la de Trastámara; pese a que esta no tenía más vínculo con una parte del territorio que  habían dominado los Traba, que el de un señorío cronológicamente efímero.

Tanto el título condal de Trastámara, como el territorio a él vinculado experimentaron diversos cambios en relación a aquellas tenencias controladas por los Traba y, en lo sucesivo, por los personajes que lo recibirían en merced.

El protagonismo adquirido por el título y su señorío en la contienda sucesoria de Alfonso XI ha diluido la realidad de su preexistencia y persistencia desde el reinado de Sancho IV. A este se debe la erección de un territorio de límites desconocidos en señorío de su hijo, el Infante Felipe, tomando el nombre de aquel que había sido dominio de los Traba; aunque no fue el único, pues con Trastámara entregaría otros como Lemos y Sarria, que fueron vinculados a sendos títulos nobiliarios de forma independiente, como independientes fueron sus señoríos, y las competencias conferidas o asumidas sobre ellos.

El papel jugado por estos en la política del reino leonés no haría sino alimentar la idea de un señorío de suma importancia, y aunque llevase anexos otros de igual o mayor extensión e importancia su prelación ha opacado, cuando no absorbido en sí, a estos otros.

La demarcación de territorios y títulos es cuanto más importante cuando, además de constituir realidades independientes, tampoco constituyeron realidades permanentes e invariables. El condado de Trastámara, como el de Lemos, no sería un título nobiliario en sentido castellano alto moderno: un título nobiliario hereditario con un señorío vinculado del que toma el nombre, patrimonializado y hereditario. Al contrario, los reyes dispusieron con bastante libertad de él hasta su entrega por Enrique IV a su sobrino, y aun en ese momento el título no adquiere su forma hereditaria moderna, aunque en lo que respecta al territorio sí se documenta una pérdida del dominio regio sobre él, y subsiguiente tendencia a la señorialización, no suponiendo el cambio en la naturaleza del título y su señorío tanto un designio regio sino una confirmación real del statu quo.

De este análisis resulta la variación en la forma de dominio y extensión del territorio controlado por el linaje Traba y los sucesivos señores de Trastámara bajomedievales. De modo que, cuando Enrique IV entrega el condado a su sobrino el territorio que le da en señorío es una mínima parte del que los Traba llegaron a controlar, reduciéndose a una franja comprendida entre los concejos de Corcubión y Laxe, cercadas por el dominio arzobispal compostelano, y cuya área central, Vimianzo, ha terminado en manos del linaje del Adelantado Mayor del reino.

Palabras clave

Castilla Edad Media Galicia jurisdicción señorío

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Rodrigo Pousa Dieguez

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