CÓD.N03-S08-06 ONLINE

¿Un pulso entre lecturas? La peculiaridad del periodismo como vehículo de pensamiento crítico

La premisa del periodismo como bien de servicio público es el punto de partida para desarrollar una crítica a la actualidad mediática y su contexto productivo desde la idea de “paralización frenética” de Ernst Pöppel (1993). Con el foco puesto en la figura del periodista, se relata un conjunto de cambios producidos en la praxis profesional en relación con las condiciones materiales de producción de una “narración verdadera, verosímil o digna de crédito” (Imaz, R., 2018) en el sector durante los últimos años.

Así, esta ponencia describe la discursividad tácita en el relato verídico, e inherente a unos ‘defectos de mirada unidos a la visión factual de la realidad presente en el informador. A su vez, se examina la objetividad como consenso normativo contemplando la verdad desde la óptica de la ética aristotélica, y su desprestigio vinculado a la pérdida de estatus de la verdad como transmisible y reconocible.

Igualmente, esta comunicación analiza cómo las formas que caracterizan las prácticas comunicativas del periodismo de actualidad política (normas, estilo y rutinas de trabajo) constituyen dinámicas útiles para el ejercicio del populismo por parte los actores interesados. La legitimación de las ideas se explica como un proceso esencialmente lingüístico, imposible de consumar sin la comunicación y la credibilidad de una postura política previa, que se presenta y se hace así oficial, al adquirir publicidad y reconocimiento.

En paralelo, se intenta responder a dos preguntas: ¿en qué medida influye (si es que existe tal influencia) el formato mediático por el que se transmite la ideología a la ideología misma? ¿Y al periodismo como vehículo de pensamiento crítico? Para ello, se utiliza el concepto de ‘periodismo meme’, reflexionando sobre cómo se produce una suerte de ‘pacto de complacencia’ acrítica con el lector y qué incentivos pueden estar operando tras una tendencia generalizada a la simplificación formal, la nominalización categórica en la expresión de ideas y la personalización ideológica de los contenidos. Unido a esto, se discute la viabilidad económica de la verdad como fuente de código moral en el ejercicio de la profesión.

Como parte de esta misma explicación, llevada a un contexto más amplio, se plantea que en una situación en que las propias instituciones públicas, como organizadoras de lo social y la experiencia colectiva (entre ellas, el periodismo, junto a las orgánicamente políticas), no son movidas por un “afecto de verdad” (Imaz, R., 2018), se promueve un comportamiento que tiene un efecto antidemocrático en el individuo como ciudadano.

Por último, esta crítica se acompaña de la propuesta de algunos mecanismos formales para la renovación de la objetividad como principio normativo. El objetivo es contribuir a cuidar la función institucionalizada del periodismo y defender su peculiaridad como vehículo de pensamiento crítico. Como parte de esta propuesta, se estudia finalmente la similitud entre periodismo y arte, observando su relación con la realidad y manteniendo de fondo la crítica al tópico de la representación como duplicado del mundo.

Palabras clave

ética profesional literatura Medios de comunicación pensamiento crítico periodismo

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Preguntas y comentarios al autor/es

Hay 6 comentarios en esta ponencia

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      Lucia Ballesteros Aguayo

      Comentó el 10/12/2020 a las 15:18:15

      Estimada Andrea Pérez,
      Muchísimas gracias por su aportación, muy interesante.
      Sin duda, todos los aspectos que apunta son necesarios: repensar el periodismo hoy en día, el papel que ejercen los periodistas y profesionales de la comunicación en la reconstrucción de la realidad y en la búsqueda de la verdad, las limitaciones/posibilidades que ofrecen las nuevas plataformas digitales y la interacción dialógica que aportan los nuevos canales, etc. Pero, la cuestión es: ¿resulta posible apostar por un periodismo creativo, veraz, ajustado a los tiempos en un modelo de negocio determinado y en el marco de la rentabilidad económica? ¿Es asimismo compatible este periodismo creativo y veraz con los aspectos señalados como la conjetura, el marketing político y/o la superficialidad?
      En definitiva, cómo se debe formar/construir ese nuevo periodismo que sorprenda, aporte y ejerza su función de servicio público a diferencia del resto de "informaciones".
      Al tiempo, cómo poner en valor el trabajo realizado por profesionales de la comunicación a diferencia de otros agentes a los que no se les presupone el principio de veracidad.
      Recordar, por último, la dificultad de ejercer el periodismo en condiciones precarias, ritmos de trabajo vertiginosos que impiden contrastar, acudir a fuentes, verificación, etc.
      Gracias de nuevo por su trabajo y felicitaciones.
      Saludos,
      Lucía

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        Andrea Pérez Ruiz

        Comentó el 13/12/2020 a las 01:46:16

        Estimada Lucía:

        Encantada de saludarle y muchas gracias por sus preguntas, que paso a intentar responder.

        Le agradezco muy especialmente que mencione la precariedad porque viene a señalar un asunto ineludible y que mi comunicación deja fuera por centrarse en una descripción de la situación actual del periodista sin especificar sus causas. Efectivamente, tras el aumento vertiginoso del ritmo de publicación y las dificultades para contrastar las fuentes con rigor, se encuentran sin duda las condiciones laborales de, en definitiva, los trabajadores de un sector en crisis.

        Para contextualizar mi opinión, debo decir que mi experiencia en una redacción es escasa. Dicho esto, en mi opinión, el margen individual de elección del periodista existe pero parece, por el momento, progresivamente más limitado, más allá de cuestiones estilísticas o editoriales, debido a una carencia también de medios para afrontar las exigencias de la profesión, especialmente con determinados tipos de contrato que no se corresponden con un puesto en la plantilla de redacción (por ejemplo, un desplazamiento imprevisto de un colaborador al que no se facilita un medio de transporte por parte de la empresa, lo que, unido a la falta de horarios, repercute finalmente en un coste personal que asume él o ella).

        En segundo lugar, veo evidente que la rentabilidad económica en la empresa, periodística o no, es necesaria para su propia supervivencia. Por lo tanto, como perfectamente apunta, el reto consiste en hacer compatible la deontología periodística, que ya existe, con su propia viabilidad económica. En este sentido, acabar con la precariedad es inevitable para lograr la innovación empresarial de un medio de comunicación que elige distinguir su oferta apostando por la calidad de la información, que exige el tiempo necesario para elaborarla y buenas condiciones laborales para que el periodista vea valorado y valore su esfuerzo.

        Sobre cómo lograr a su vez que el ciudadano o el lector valore el servicio que ofrece el periodismo y lo prefiera entre otras opciones, trato de responder con una cita del entonces vicepresidente de Operaciones Digitales del New York Times, Martin Nisenholtz, tras introducir el primer muro de pago de la historia de la prensa generalista en 2011: “Creo que la mayoría de la gente es justa y le importa el buen periodismo y el NYT. Cuando miras todo el trabajo que hemos hecho, mucha gente de hecho dirá: […] ‘Queremos de verdad dar un paso adelante y pagar, porque sabemos que estamos apoyando una valiosa institución” (Nisenholtz citado en Kumar, et al., 2012: ‘The New York Times Paywall’).

        Por último, con respecto a la compatibilidad de un nuevo periodismo con la conjetura, el marketing político y/o la superficialidad, mi respuesta es un no rotundo: estos rasgos del periodismo representan actitudes a evitar en el ejercicio diario y que, por desgracia, se producen vinculadas a la presión editorial, un factor que actúa como desincentivo o entra en conflicto con una buena praxis.

        Muchas gracias de nuevo y felicidades por el éxito del congreso.

        Le envío saludos.
        Andrea

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      Javier Bernabé Fraguas

      Comentó el 10/12/2020 a las 10:45:33

      Hola Andrea, felicitaciones por tu ponencia, muy interesante y muy completa. Quería preguntarte lo siguiente: ¿crees que hay diferencias, desde el punto de vista académico, entre la objetividad periodística que abordas en tu ponencia y el equilibrio informativo, término utilizado en vez de objetividad por diversos autores, como Vázquez Montalván, o Pérez-Reverte (por poner algunos ejemplos), entre otros?
      Muchas gracias por tu atención, y reitero mis felicitaciones

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        Andrea Pérez Ruiz

        Comentó el 13/12/2020 a las 03:20:01

        Hola, Javier.

        Agradezco mucho su interés y encantada de atender a la pregunta que me plantea.

        Creo que ninguna norma ‘obliga’ per se a su propio cumplimiento. Con esta afirmación, que contiene una personificación, lo que pretendo es apuntar ya al periodista, que es siempre quien decide o no aplicar una norma con diligencia. Creo que este ejercicio de conciencia es extensivo a cualquier estructura de estilo o formal que organice la presentación de los hechos que se relatan o 'narrativizan'. Esto incluye la presentación de posibilidades en conflicto que Gaye Tuchman ya enumeró como uno de los dispositivos retóricos que componen la objetividad como ritual estratégico (1999).

        Honestamente, no veo diferencias teóricas sustanciales entre el concepto de objetividad que manejo en mi comunicación y la definición de equilibrio informativo, como muy acertadamente apunta con su comentario y así lo agradezco.

        Ambos conceptos aluden a la recopilación de criterios de noticiabilidad e imparcialidad explícitos para el tratamiento responsable de una información. Quizá, emplear el término ‘equilibrio informativo’ contenga una connotación que pone el foco en la ecuanimidad presente en la expresión de un diálogo de fuentes entendido como un contraste.

        En este sentido, respondo con una cita que recoge una definición con la que coincido: “Las fuentes que consulta el periodista para la construcción de la información constituyen el corazón del equilibrio informativo" (Klibis Marín Mejías, 2007). Pienso que este primer paso en la fase de documentación es imprescindible, pero no solo por el hecho de dejar constancia de los actores implicados en la historia, sino como estadio previo a la escritura y el momento que el periodista tiene para poder discernir la verdad y, posteriormente, utilizar ese enfoque para contextualizar a su vez cada una de las declaraciones de parte o versiones que decida finalmente incluir en la noticia.

        Una vez más, gracias por invitarme a esta reflexión.
        Le mando un saludo,
        Andrea

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